Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 21 de septiembre, 2019.- Los terremotos de 1985 y del 2017 en México ocasionaron el derrumbe de casas y edificios, pero dejaron también al descubierto las deficiencias que prevalecen en la construcción de los inmuebles; prueba de ello es que se desplomó una gran cantidad de inmuebles públicos, es decir, los edificados por el gobierno.

Pero no sólo con fenómenos naturales como los temblores o las lluvias se han descubierto las deficiencias en las construcciones, basta recordar el número de socavones que han venido apareciendo en diversas partes del país para tener claro que la mala planeación, los trabajos mal hechos y la corrupción, siguen ocasionando pérdidas humanas y materiales.

Si bien desde hace 34 años se han registrado avances en materia de prevención, se crearon las alarmas sísmicas y periódicamente se realizan simulacros, lo ocurrido en 2017 en entidades como Chiapas y Oaxaca  permite ver que todavía falta mucho por hacer al respecto, sobre todo en las localidades del interior del país.

Pero no basta sólo con enseñar a la población a cómo actuar cuando se presenta un sismo, es indispensable tener la seguridad de que existan construcciones confiables, tener la garantía de que no se derrumbarán los inmuebles ni se abrirá la tierra en caminos y carreteras. ¿Será mucho pedir?