Fernando Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

CDMX, 5 de febrero, 2019.-Hace aproximadamente  seis años recordábamos las declaraciones de Miguel Ángel Osorio Chong, entonces secretario de Gobernación, quien afirmó que durante la administración de Felipe Calderón Hinojosa, presidente de México de 2006 a 2012, se registró un saldo preliminar de 70 mil muertos, víctimas de la delincuencia organizada, sin embargo, el funcionario ignoró, en su momento, cuál era el número de desaparecidos y de cadáveres no identificados en fosas comunes y áreas forenses.

El ahora senador aseguró que al final del gobierno de Calderón Hinojosa se dejó de llevar una contabilidad oficial, esto a pesar de que la Procuraduría General de la República (PGR) recopiló una lista con más de 25 mil adultos y menores de edad desaparecidos durante la gestión panista, así lo reveló el diario The Washington Post.

El gobierno de Felipe Calderón Hinojosa no sólo no enfrentó el problema de los desaparecidos, sino que intentó borrar las huellas de su omisión, así lo señaló Nik Steinberg, de Human Rights Watch. De esta manera, a la administración de Calderón Hinojosa se le ha responsabilizado por desatar una guerra que cobró la vida de más de 100 mil muertos y más de 25 mil desaparecidos.

A diferencia de la guerra sucia, donde las desapariciones se daban por cuestiones políticas, las desapariciones durante el gobierno de Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto afectaron a cualquier persona sin importar su preferencia política o militancia social.

En el Informe 2015, que publicó la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), se destacó que las   víctimas de desaparición son hombres y mujeres, niños y niñas, personas indígenas, campesinas, estudiantes, migrantes, defensoras, e incluso funcionarios estatales. El común denominador de los testimonios recibidos por el organismo internacional fue la incesante búsqueda de sus seres queridos y una impunidad alarmante.

Según el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas, las personas “no localizadas” en México, al 30 de septiembre de 2015, fue de 26 mil 798.

En agosto de 2014, las cifras reportadas por la PGR arrojaron 22 mil 322 personas “no localizadas”. En junio de 2014, el secretario de Gobernación afirmó que el número de personas “no localizadas” ascendía a 16 mil y no 8 mil como lo indicó al comparecer en el Senado de la República en mayo de 2014.

La gestión de Peña Nieto se caracterizó por el fracaso institucional en materia de derechos humanos, sus acciones de simulación le generaron una factura que tuvo que pagar en el proceso electoral de 2018, donde su partido perdió el poder tanto en la presidencia como en el Congreso federal mexicano.

Por ello, hoy no sorprenden las declaraciones del gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador, cuando señala que México es una enorme fosa clandestina y enfrenta una crisis humanitaria en materia de desapariciones, lo cual deja por lo menos 40 mil casos. 

El anunció de una estrategia nacional para enfrentar las desapariciones contempla recursos económicos y un reordenamiento institucional para buscar a las personas ausentes y castigar a los responsables.

De acuerdo al subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Alejandro Encinas Rodríguez, se calcula que actualmente existen 40 mil personas desaparecidas, más de mil 100 fosas clandestinas y alrededor de 26 mil cuerpos sin identificar en el forense.

Es momento de combatir la impunidad y devolver un poco de tranquilidad a los familiares y amigos de las víctimas… Es momento de escuchar aquellas voces que no encontraron condiciones audibles en los últimos sexenios…