Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 5 de mayo, 2019.- Una gran incongruencia, por decir lo menos, es lo que reflejan los supuestos defensores de los derechos de los animales, al alegrarse por la terrible cornada que recibió la torera Hilda Tenorio.

Este sábado, durante una corrida taurina en Puebla, la torera originaria de Morelia, Michoacán fue embestida por el toro, lo que le provocó graves heridas en la cara y cabeza; la intervención quirúrgica que le practicaron duró más de seis horas.

No voy a reproducir en este espacio los comentarios que al respecto hicieron muchas personas en redes sociales, sólo basta decir que algunos se alegraron de lo ocurrido a Tenorio, la insultaron y le desearon lo peor; todo esto como una forma de manifestar su rechazo a las corridas de toros debido al sufrimiento que implican a los animales.

Sería de suponerse que una persona que defiende los derechos de los animales es porque tiene conciencia y sentimientos nobles, pero justamente lo contrario es lo que muchos de ellos demuestran cuando ocurren situaciones como la de la torera en mención.

Lo que prevalece en algunos de los casos no es sólo la incongruencia, sino hasta la hipocresía, ya que muchos de los supuestos defensores de los animales hacen manifestaciones sólo por llamar la atención; de lo contrario no se explicaría que ataquen con tanta vehemencia a una persona por lo que consideran un maltrato en este caso hacia un toro.

En redes sociales sobre todo, hay varias personas que llenan los espacios con frases y fotos de solidaridad con los animales, pero hacen comentarios en contra de los niños. Conozco el caso de una mujer que escribió en Facebook que son mil veces mejores los animales que los niños, puede ser respetable su opinión si no fuera porque ella es educadora en un jardín de infantes.

No estoy en contra de la defensa de los animales, lo que molesta es la incongruencia.