Emiliano Pérez Cruz/Noticias y Debate M3

Nezahualcóyotl, 6 de noviembre, 2019.- Su mundo está poblado de innumerables personajes salidos de su imaginación y los compartió con personas de todas las edades, colores y sabores, para que su infancia se nutriera de alegría, ritmos, versos y el mayor número de géneros musicales posibles: danzón, chachachá, country, bolero, vals, fox trot, tango, swing, son jarocho, jota y un chorro y dos montones más.

A casa ingresó vía la radio: todas las mañanas mi padre, rudo conductor de un camión de 12 toneladas, propiedad de una ferretera, encendía su Phillips portátil y sintonizaba en la W el mini programa con Cri Cri que patrocinaba Jugos Valle Redondo. Una canción al día, pero nos nutría las 24 horas para andar guerreando por el llano que entonces era Neza, acarreando agua, volando papalotes, cascareando, atrapando mariposas, yendo a nadar al Chocolatito o Acapulquito: enorme charco ubicado detrás del Aeropuerto Benito Juárez poblado por niñas y niños dados a los placeres de la vagancia,  con la camisa de fuera, los pantalones cortos (remiendo sobre remiendo) y los pies descalzos,  atrapando ranas, lagartijas y culebras de agua para con ellas espantar a la tía que iba y nos acusaba para que nos dieran una buena joda por malcriados y traviesos.

De la pequeña bocina salieron el ratón vaquero, la muñeca fea, los conejos viendo llover, el berrinchudo que cuando las siete ya van a dar y hay que merendar, ni maíz paloma: Ay mamá, mira a esta María, siempre trae la leche bien fría, y el chacho muchacho tiene un amigo Hans que tiene un tío alemán, señor muy enojón…

Con las canciones de Francisco Gabilondo Soler (Orizaba, Veracruz, 6 de octubre de 1907) agarrábamos caminito de la escuela. Nos formábamos en el patio para ingresar a los salones con la Marcha de las Letras como fondo: que todos los niños estén muy atentos: las cinco vocales van a desfilar… y desfilábamos para ocupar cada cual su pupitre y atender a la clase que impartía la maestra María Elena, eficaz y consentidora opero implacable sui te descubría copiando durante los exámenes.

Cri Cri es un clásico de la música mexicana y universal. Ajeno a las fórmulas, experimento con prácticamente todos los géneros musicales. Sus letras, perfectamente versificadas, están años luz distante de la didáctica o pedagogía facilona, que considera enano mental al escucha. Sobre todo si menor de edad es.

 ¿Qué dice a estas nuevas generaciones del siglo XXI un compositor que habla de castillos, duendes, emperadores de chocolate, princesas de caramelo, bosques encantados, ratoncitos paseadores, peluqueros y soldados de plomo, cochinitos dormilones, vacas pensativas, como Cleta Dominga? Cuando la vaca/ va caminando, / va cabizbaja/ va cavilando/ Dicen que Vaca se escribe con V:/ bah, cada cosa/ la que uno ve.