Mario Ensástiga Santiago/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 5 de julio,2021.-Todo gobernante electo entre otras muchas cosas tiene dentro de las primeras tareas de gobierno, transitar por un proceso complicado de integración del equipo político, para nombrar las cabezas de las diversas temáticas y sectores del gobierno y administración pública que se quiere impulsar, instancia de servidores públicos llamado gabinete; ese trámite obligado y complicado seguramente lo está viviendo en éstos días y semanas, Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador electo de Michoacán.

Proceso donde se pone a prueba la capacidad de negociación, concialición e integración, ello exige además ciertas capacidades políticas y un método de trabajo que no siempre se considera necesario, por consecuencia se abordan de manera pragmática e intuitiva; los diversos diversos grupos políticos internos, facciones y personalidades en lo individual de MORENA y de la sociedad en su conjunto, ejercen presiones diferenciadas en busca de espacios en el nuevo equipo del naciente gobierno.

Ya me puedo imaginar al gobernador electo Ramírez Bedolla, no hayar la puerta para atendar a tantas solicitudes de entrevistas en busca del diálogo “para ponerse a sus ordenes”, grupos y personas que participaron clara y abiertamente desde un principio en la campaña electoral, por otra parte quienes no participaron y se sumaron al cuarto para las 12, y desde luego quienes provienen de otras expresiones ideológicas y políticas a MORENA en este caso, incluso de personas que criticaron y cobatieron al partido morenista hoy hegemónico en Michoacán.

Dentro del universo de personalidades y grupos resalto al profesor Raúl Morón Orozco y su equipo político de la R21, por ser sin lugar a dudas en esta importante coyuntura político electoral, el de mayor presencia y trabajo territorial organizativo en los 24 distritos electorales locales de Michoacán, muestra de ello fue la pasada reunión estatal celebrada en Morelia el 26 de junio, que reunió a más 700 u 800 seguidores y seguidoras de la 4t y del prtefesor Morón.

Nadie siendo honesto y objetivo podría negar que la dinámica de trabajo político iniciado desde mediados del 2019 por la R21, no soló garantizo a Morón la candidatura a la gubernatura, sino también la generación escenarios, encuestas y análisis favorables que lo perfilaba sin mayores obstáculos para ser el próximo gobernador de Michoacán, la historia que le siguió, ya es sobradamente del conocimiento público.

De lo que hay que estar seguros y reconocer es la decidida participación mayoritaria del pueblo de Michoacán, y en buena medida el trabajo de la R21 que facilitó de manera determinante el triunfo de MORENA, de Alfredo Ramírez Bedolla y la 4t, sin detrimento de alguno de varios grupos y personas internas y externas al lopezobradorismo. El importante esfuerzo de Ramírez Bedolla por recorrer todo el territorio de la entidad y hacer una verdadera campaña electoral, resultó bastante complicado y limitado por la simple y sencilla reazón de entrar a la arena política prácticamente a la mitad de la campaña constitucional de 45 días.

Por lo anterior, el diálogo y negociación política entre Bedolla y Morón es obligado, se sabe porque ha trascendido que no está siendo terso, lo desable para Morena y por el bien de todos, sería un proceso democrático, civilizado, equitativo y justo en la integración del nuevo equipo de gobierno de Michoacán para el periodo 2021-2027.

Entrando a terrenos más tecnicopolíticos de la conformación de un equipo de gobierno, debo decir a partir de mi experiencia, que por lo general la fea historia de la mayoría de las administraciones públicas, comienzan por el inadecuado reclutamiento y conformación del nuevo equipo de gobierno, donde predomina de manera abierta o velada, el favoiritismo de amigos, parientes, familiares y conocidos.

En muy pocos casos se utiliza un método y proceso que en mi opinión seria el primer criterio, la descripción de conocimientos, habilidades técnicas, éticas, ideológicas y políticas que se desean para el logro del proyecto político de gobierno, de las grandes apuestas y metas del gobernante electo y el partido político al que pertenene o simpatiza.

En el caso que se definan en abstracto las capacidades, experiencias, aptitudes y actitudes, es difícil encontrar candidatos y candidatas ideales, en todo casi es importante hacer tales ejercicios, no debe buscarse individualidades solitarias y aisladas sino fundamentalmente como en los mejores equipos de futbol, personas capaces de integrarse a un equipo de trabajo y a una estrategia de funcionamiento colectivo, preferentemente con aptitudes colaboracionistas y polifuncionales.

Un segundo criterio a considerar es utilizar procedimientos técnico de selección de personal, desconfiando de las recomendaciones de parentesco, amistad, coincidencia política o religiosa, no se trata de desconocer estas realidades, el asunto es poner por delante la racionalidad tecnopolítica para evitar que el perfil general del nuevo equipo de gobierno se desvié a la preminencia técnócrata o populista.

Estas dinámicas y proceso técnico se utilizan más facilmente para el personal de confianza, ya que el gabinete por lo general y debido a la cultura política predominante, se siguen patrones políticos tradicionales basados en cuotas y “repartición del pastel gubernamental”, entre los grupos de poder internos al partido y de la sociedad en su conjunto. Nada más perjudial para realizar buenas prácticas de gobierno.

Para el personal de confianza lo deseable es utilizar métodos y herramientas como concursos públicos, test de aptitudes, análisis de historias de vida (currículum), de entrevistas objetivas o el período de prueba, son simplemente algunas sugerencias.

Un tercer criterio es buscar gente que posea capacidad de aprendizaje y una alta motivación al logro de objetivos y metas, es decir, personas que de manera natural tengan la decisión y visión de perfeccionarse y actualizarse, y de autoexigencia personal.

En función de los anteriores razonamientos, sin tratar de ser exaustivos, porque no es un trabajo o investigación, simplemente la experiencia empírica de lo que he visto, de ahí que describo la tipología general de servidores públicos con los que me he topado por más de 3 décadas en la función pública, municipal, estatal y federal en donde he podido laborar.

El de control político. Está basado en la “racionalidad política”, todo gira en torno al control y acumulación del electorado para los próximos procesos políticos electorales no se excluyen del todo los mecanismos técnicos en la organización de la prestación de los los servicios públicos, los principales actores son del cuerpo edilicio, presidente/a, sindico/a y cuerpo de las regidurías

El tecnócrata. Predomina el exceso de la “racionalidad técnica”, la lógica es organizar el proceso en la aplicación correcta de los recursos; la centralización de las decisiones es la constante, existe un marcado interés por la modernización tecnológica, los principales operadores de esta visión los técnicos (especialistas) y un bajo interés por la participación ciudadana.

El participativo. Predomina la “racionalidad de la articulación social”, es decir, pone el acento teóricamente en el fortalecimiento organizativo de la sociedad y de la transformación de las conciencias individuales y colectivas, para el mejoramiento de la calidad de vida.

El que nada de a muertito. A todo mundo le dice que sí, gusta de sobar las espaldas y alagos a los jefes, aún no estando de acuerdo con ciertas decisiones y dinámicas, no discute y defiende una idea y proyecto, lo esencial es conservar el trabajo.

El que maquilla y simula el trabajo. Lamentablemente al igual que la tipología anterior, es la que más abunda en las administraciones públicas, simula trabajar más de lo que en realidad lo hace, no tiene una visión cooperativista y polivalente, si limta a hacer lo que supuestamente tienen que hacer, lo otro “a mi no metoca”, y está pendiente como algo central la hora de la salida y de cuantos días feriados taré el mes y año. Esta tipología se ubica mayoritariamente en el personal sindicalizado.

Bueno, en fin, estaremos pendientes de ver en que termina la conformación del nuevo equipo de gobierno de Michoacán 2021-2027., si logra superar los modelos y perfiles tradicoionales de los gobiernos del PRD de Lázaro Cárdenas Batel y de Leonel Godoy Rangel.