Bryan García y Montserrat Martínez/Noticias y Debate M3

CDMX, 21 de junio, 2019.- La obesidad es uno de los principales problemas de salud en nuestro país. De acuerdo con los datos de la UNICEF, México tiene el segundo lugar en obesidad a nivel mundial en adultos y primer lugar en obesidad infantil.

Con el objetivo de resolver este problema de salud pública, se han desarrollado campañas de amplia cobertura para promover la modificación de los hábitos de alimentación y actividad física. No obstante, el comportamiento de las personas no siempre se corresponde con dichas sugerencias.

 Esto se debe a que la obesidad está asociada a síntomas médicos y psicológicos que dificultan la modificación de hábitos. Algunos de estos síntomas son la sensación de ahogo, el dolor de articulaciones, la constante sensación de sueño y cansancio por la apnea del sueño.

A esto se suman, la ansiedad, la depresión, los pensamientos de minusvalía y la insatisfacción con la imagen corporal que afectan la motivación para realizar el cambio de hábitos.

 Al encontrarse en esta situación de desesperanza, es común que las personas aumenten su consumo de alimentos, pues les resulta en una sensación pasajera de alivio ante emociones como ansiedad, enojo o tristeza. Esto se convierte en un círculo vicioso difícil de parar. Por ello, en la Norma Oficial Mexicana 008 del Diario Oficial de la Federación se propuso realizar un abordaje multidisciplinario del paciente con obesidad, incluyendo las dimensiones psicológicas.

La pérdida de peso en pacientes con obesidad no es una cuestión estética, de “echarle ganas” o “fuerza de voluntad”, existen otros factores involucrados que requieren la atención de un profesional de la salud. Si te identificas con el círculo vicioso, no dudes en acudir a terapia psicológica.   

Los autores son psicólogos cognitivo-conductuales egresados de la UNAM, especialistas en el manejo de enfermedades crónicas. conduc.terapia@gmail.com