Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 18 de mayo, 2020.- En torno al anuncio, a través de las redes sociales, del surgimiento del Cártel Zicuiarán Nueva Generación (CZNG), que se asume además como del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el presidente Andrés Manuel López Obrador no quiso emitir comentario alguno, sólo dijo que está trabajando por mantener la paz y tranquilidad, “sin violación a los derechos humanos, no hay masacres, ni tortura. El Ejército y la Marina respetan los derechos humanos”.

No es ninguna humillación que los militares se dejen desarmar como ocurrió en La Huacana y en Culiacán, porque se evitó la pérdida de vidas humanas, como ocurrió en Sinaloa con el hijo de El Chapo. “Si hizo muy bien, porque después de un derramamiento de sangre el gobierno perdería autoridad moral y autoridad política, más cuando se está en un proceso de transformación”.

Dijo que es importante acabar con la corrupción, el influyentismo, los privilegios y la discriminación, volvería el predominio de unos cuantos a costa del sufrimiento de la gente. “No podemos caer en provocaciones de nuestros críticos defensores del régimen anterior, por eso tantos ataques como nunca”.

Señaló que contrario a lo que promueven sus adversarios políticos, la mayoría de la gente está a favor de que el Ejército y la Marina participen en actividades de seguridad.

El 28 de mayo de 2019, un grupo de civiles que se autodenominaron “autodefensas”, cuando en realidad eran criminales, desarmaron a un grupo de militares, los golpearon y retuvieron durante varias horas. Hubo detractores que cuestionaron al gobierno federal, cuando la razón fue evitar un baño de sangre porque había mucha gente de Zicuirán y La Huacana involucrada.

El 17 de octubre de ese mismo 2019, el hijo de El Chapo, Ovidio Guzmán, fue arrestado en una operación militar y luego liberado. La decisión dijo el presidente Obrador fue evitar que al menos murieran 200 personas.

Definitivamente se trata de dos formas de gobernar. Una que se ha puesto a conocimiento de toda la sociedad, y que benefició solo a unos cuantos, y otra que apenas inicia y que pretende mayor justicia social, y no solo en discursos, sino con hechos.