Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 10 de marzo, 2019.- Se cumplen cien días de que Andrés Manuel López Obrador asumió la Presidencia de la República, y es como el equipo de futbol América, hay quienes lo odian y quienes lo aman.

Siempre he defendido en este espacio que cuesta lo mismo ser optimista que pesimista, es decisión de cada quien.

Durante todos los años que lleva en campaña López Obrador, ha habido voces que lo sugieren como un peligro para México, pero la realidad es que hoy es el Presidente y no hay nada que en el corto plazo podamos hacer al respecto.

Augurar un fracaso rotundo del actual gobierno no contribuye en nada para solucionar los problemas de este país; en cambio, confiar en una verdadera transformación puede ser que no sea determinante, pero es posible que sea la diferencia.

¿Por qué vivir mortificados, pensando en las peores catástrofes que se nos pueden ir encima, y no creer que, no sabemos cómo ni cuándo puede haber algo favorable?

López Obrador es lo que hay y no se percibe en lo inmediato que esa realidad pueda cambiar. Confiemos, como lo hacemos todos los días al abordar un transporte público, como al dejar a nuestros hijos en las escuelas, como al cruzar las calles sin pensar que habrá un loco que se pasará un alto.

Son demasiadas las expectativas en torno al gobierno lopezobradorista, como reflejo de nuestra decepción y desencanto de gobiernos anteriores. Que se cumplan o no depende del tiempo, así estamos acostumbrados los mexicanos. Entonces, ¿por qué vivir agobiados?, confiemos  y si nos lleva la trampa daremos la razón a los pesimistas, pero, ¿y que tal si nos va bien? Tal vez no estamos preparados para ello porque la burra o era arisca, pero en una de esas nos llevamos una sorpresa.

De no ser así, será una decepción más como siempre, pero demos tiempo, y la misma oportunidad que hemos dado a otros. Total, ya no tenemos mucho más que perder.