Ignacio Ramírez/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 27 de enero, 2019.- Un buen sabor de boca dejó el artículo de Salvador Quiauhtlazollin, publicado en el diario La Jornada, en el que escribe sobre el comic o “cuento” de Chanoc,  que se comenzó a publicar en 1959, alcanzado la cifra total de mil 100 números publicados cada semana.

Es cierto que eran otros tiempos, no habían muchas opciones recreativas, y menos de alta tecnología como ahora. Pocas  familias tenían  un televisor en casa, y eran en blanco y negro. Apenas dos o tres canales con muy escasas opciones. En los puestos de periódicos solos dos o tres diarios, uno de ellos deportivo: El Esto. Mientras que las historietas semanales se podían adquiere en los puestas fuera de los mercados de barrios y colonias,  como Kalimán, Lágrimas y Risas, La Familia Burrón, Memín, Los Super Sabios, Supermán, Chanoc, entre otras.

Todavía muchos  recuerdan a personajes de esta historieta  como Tsekub Baloyán, Puc y Zuck, el héroe Chanoc y al pueblo costeño  de Ixtac, además  de los famosos encuentros futboleros donde el equipo local se enfrentaba a los mejores cuadros de mundo, allá a mediados de los 60. Fue Tin Tan  quien participó en la película  de Chanoc donde representa el papel de Tzekub,

Era tal la influencia  de este comic que en el barrio de San Miguel Iztapalapa, de la Ciudad de México,  se integró el equipo de futbol Ixtac. En  la portería no estaba El Birolo, personaje de la historieta, pero se contaba con un buen  portero como Mayo, quien era espectacular en sus lances pero de muy pocas pulgas, no pocas veces se descontó a los adversarios sino también al propio árbitro.

La verdad es que era todo un show, había demasiado humorismo involuntario, que al igual como ocurría en el comic, los integrantes del Ixtac nos hacían reír a todos los espectadores que nos juntábamos en el campo de futbol de La Purísima: por las señas, el lenguaje florido contra los adversarios y los mismos árbitros que les temían a los carniceros del barrio:

–¡Pinche árbitro ciego, que no vistes que estaba en fuera de lugar, ese  gol no vale, decía El Salitre.

–¡¿Por qué deja que lo insulte?! Decía un jugador del equipo contrario.

–¡Cállate pendejo!, porque si no me parten la madre a mí, pero también a ti, respondía el silbante.

A los caníbales Puk y Zuk los representaban muy bien Margarito, Chavo y Lucio, los tres se dedicaban al negocio de la carnicería, bastante toscos y eran mejor conocidos como Los Marraneros. Tampoco eran peras en dulce,  agresivos, pesados, pero con bastante agilidad. Solo uno de ellos podía someter a un cerdo de 130 kilos, matarlo, pelarlo y destazarlo en un tiempo extraordinario.

El encuentro de futbol era entre mentadas de madre para arriba. Pero nadie se ofendía, era parte del protocolo. No eran muy elegantes para jugar el futbol, pero se veían graciosos. Sin embargo se tomaban muy en serio cada partido de futbol, era todo un compromiso y una lucha de honor.

En ese tiempo no se jugaba al futbol con un coco, como ocurría en el comic, sino con balones de cuero, que mojados no había quien aguantara un taponazo. El equipo de Ixtac del barrio, tenía su Tsekub Baloyán, que era el Tío Lenguamocha, en serio que se parecía al personaje de la historieta;: pelo y bigote abultado blanco, ya no muy joven y tenía gracia para moverse en la cancha.

 El Chanoc de San Miguel era Chucho Martínez, era de los que mejor jugaban al futbol. En cierta ocasión dejó asombrados a todos los presentes cuando metió un gol olímpico. Sabía pegarle al balón, pero el show principal se lo llevaban el resto de sus compañeros, eran 80 minutos  de risa y 10 de futbol. Pero la gente se acercaba, sobre todo quienes los conocían, porque la diversión estaba garantizada.

El Ixtac fue parte del folclor del barrio. Una época que recordar. Es un reflejo de como un comic afecta la vida de un grupo social. En verdad que era algo simpático verlos jugar. En el Ixtac de Iztapalapa no había cañabar ni bar El Perico Marinero, fuera de la cancha de futbol todo era cantina, ya fuera en el deportivo La Purísima o en los llanos de Las Torres; El  campo Rocandi o cualquier otro lugar. ¡Salud por todos aquellos héroes anónimos, tanto los de mentira como los de verdad!

Ángel Mora, uno de los creadores de Chanoc falleció hace apenas dos años. Sin duda una historieta que alimentó el arte popular desde 1959. También hay que recordar con respeto y amistad a los jugadores de la vida real del barrio que ya se fueron como Margarito, Chavo, Churumbel, La Chancla, El Tiburón, el Tío Lenguamocha, Rubén Santillán, Mayo, entre otros.