Ignacio Ramírez/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 13 de enero, 2019 “Extendió la mano para acariciar toda la espalda, lentamente, y creyó dormirse: podría permanecer así durante horas, sin más ocupación que acariciar la espalda de Regina. Cuando cerró los ojos se dio cuenta de la infinidad amorosa de ese cuerpo joven abrazado al suyo: pensó que la vida entera no bastaría para recordarlo y descubrirlo, para explorar esa geografía suave, ondulante, de accidentes negros, rosados”, “La muerte de Artemio Cruz”, Carlos Fuentes.

José Donoso comentó que entre  “La región más transparente” (1958) y  “La muerte de Artemio Cruz” (1962), Carlos Fuentes intentó volver a las formas tradicionales de la novela. Dijo que con la obra “Las buenas conciencias” el escritor mexicano concluía una trilogía basada en la vida citadina y rural de mediados del siglo pasado.

“La muerte de Artemio Cruz es universalmente considerada como su obra más completa, más perfecta, más personal, más lograda… Es una novela profundamente mexicana, profundamente americana, profundamente humana”, escribió  José Donoso.

Fuentes falleció a los 83 años en mayo de 2012. Fue uno de los grandes escritores de Latinoamérica, y una lectura obligada de su novela   “Aura”  en las primeras clases de preparatoria. Para todos los amantes de la literatura sin duda es recomendable  la obra de  Carlos Fuentes, un reconocido intelectual, una de las llamadas vacas sagradas de la cultura en México y un hombre que fue ciudadanos del mundo desde muy pequeño cuando su padre era diplomático.

Vivió temporadas largas en países de América y Europa y estuvo relacionado siempre con grandes escritores, políticos e intelectuales de Francia, España, Argentina, Chile, entre otros.