Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 28 de diciembre, 2019.- El presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que su gobierno va a entregar un país diferente a las nuevas generaciones, ya que ya no habrá corrupción ni impunidad; cuesta el mismo trabajo ser pesimista que optimista, así que bien vale la pena esperar que tal promesa pueda ser cumplida al menos en alguna medida, sobre todo si ponemos de nuestra parte.

Desde luego no es una tarea fácil. Por muy buenas intenciones que tenga el Presidente, deberá enfrentarse a sus obstáculos de todo tipo, desde rodearse de personas que tengan los mismos objetivos y capacidad para lograrlos; a sus adversarios políticos, a las personas que ven afectados sus intereses, a las décadas y décadas de corrupción enquistadas en todos los niveles no sólo de la burocracia sino de los sectores de la sociedad, a la comunidad internacional y principalmente a los vecinos del norte.

López Obrador lleva poco más de un año en el gobierno y hasta ahora sus niveles de aceptación con la sociedad son muy elevados, lo cual le da un gran margen de legitimidad, herramienta que, si sabe aprovechar le será fundamental para lograr sus propósitos.

En estos meses, el Presidente ha estado tomando decisiones que parecen bastante complicadas, pero a pesar de esto, no han bajado sus índices de aprobación.

Con tal respaldo social, el tabasqueño puede darse el lujo de hacer declaraciones como las mencionadas anteriormente, en el sentido de asegurar que al final de su mandato va a entregar un país distinto, sin corrupción y sin impunidad.

Seguramente seis años no bastarán para lograrlo por completo, pero si este escenario político y social es aprovechado cabalmente, podrían darse pasos importantes.

Sé que muchos dirán que pueden ser unas aseveraciones soñadoras y hasta ingenuas las del Presidente, pero ya decía antes, cuesta lo mismo ser pesimista que optimista,  deberíamos enfocarnos en lo segundo y poner de nuestra parte.