Morelia, Mich., 6 de mayo, 2019.-Recién inició el movimiento del grupo de autodefensas en Michoacán (febrero de 2013), en la población La Ruana, municipio de Buena Vista Tomatlán, un reportero observó la forma como habían sido detenidos unos 15 halcones o vigías. Por lo menos 10 de ellos eran menores de edad. Se encargaban de avisar al grupo delictivo Los Caballeros Templarios de los movimientos de las fuerzas de seguridad federal y del estado. Andaban en motocicletas austeras, y si los veía pasar  cerca de ti, pensarías que son jóvenes que solo andaban paseando.

El crimen organizado ha reclutado adolescentes para que trabajen para ellos. Hablamos de miles de ellos, de 2006 a  2018 hablamos de unos 20 mil jóvenes detenidos por la PGR, ahora llamada Fiscalía General de la República. El 10 por ciento de los arrestos han sido mujeres.

En regiones como Tierra Caliente de Michoacán es común observar a cientos de adolescentes y jóvenes involucrados con la delincuencia organizada, porque además de la marginación, la cultura del narco ha sido como una esponja y una alternativa para que cientos de jóvenes  se sumen a actividades ilícitas.

En Ecatepec, en las escuelas secundarias tres de cada 10 jóvenes de entre 13 y 17 años son reclutados por el crimen organizado. Mientras que en Guerrero, de los menores detenidos el 8 por ciento son sicarios

No es de sorprender que quienes atacaron a un grupo de elementos de la Secretaría de Marina en el poliducto Tuxpan- Veracruz, donde un marino murió y tres fueron lesionados, eran menores de edad.

Se trata de una realidad compleja porque miles de adolescentes y jóvenes se han ido sumando al consumo de drogas; se han perdido valores fundamentales e incluso parte de ellos no viven en pobreza extrema, y forman parte del crimen, como una buena posibilidad de obtener dinero, no importa el riesgo.