Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 9 de julio, 2020.- Hay una enorme diferencia entre el trato que ofreció el presidente de Estados Unidos, Donald Trump al presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y el que ofreció al ex presidente Enrique Peña Nieto.

Este primer encuentro tuvo altura, respeto y dignidad. En escasas ocasiones observamos cómo un jefe de Estado del país más poderoso del mundo ofrece un trato cordial y amistoso a un Presidente de México.

Cómo olvidar la histórica foto donde el mismo Trump le va dando palmadas en la espalda al entonces presidente Enrique Peña Nieto, quien fue mundialmente reconocido por su ignorancia. No solo fue la viva imagen de sumisión sino también de humillación. Ahora los detractores de Obrador eran los aplaudidores de Peña Nieto.

Obrador no mostró ninguna posición entreguista, ni tampoco el presidente de México fue de incondicional con el presidente de Estados Unidos. Basta recordar a Vicente Fox, Felipe Calderón, Ernesto Zedillo, entre otros. Aquí algunos párrafos del discurso de Obrador.

“El tratado es una gran opción para producir, crear empleos y fomentar el comercio sin necesidad de ir tan lejos de nuestros hogares, ciudades, estados y naciones, en otras palabras los volúmenes de importaciones que realizan nuestros países del resto del mundo pueden producirse en América del Norte con menores costos de transporte, con proveedores confiables para las empresas y con la utilización de fuerza de trabajo de la región, desde luego, no se trata de cerrarnos al mundo, sino de aprovechar todas las ventajas que nos brinda la vecindad, así como la aplicación de una buena política de cooperación para el desarrollo”.

“Con acuerdos como éste y con respeto a nuestra soberanía en vez de distanciarnos, estamos optando por marchar juntos hacia el porvenir, es privilegiar el entendimiento, lo que nos une y hacer a un lado las diferencias y resolver con diálogo y respeto mutuo”, apunto el Presidente.

Obrador admitió que la historia de nuestras relaciones, “hemos tenido desencuentros y hay agravios que todavía no se olvidan, pero también hemos podido establecer acuerdos tácitos o explícitos de cooperación y de convivencia, como en los años 40 del siglo pasado durante la Segunda Guerra Mundial, México ayudó a satisfacer la necesidad de Estados Unidos de materias primas y los respaldo con mano de obra de los trabajadores migrantes que fueron conocidos como braceros.

“Desde entonces hasta la fecha, hemos venido consolidando nuestras relaciones económicas y comerciales, así como nuestra peculiar convivencia a veces de vecinos distantes y otras de amigos entrañables, también como es sabido la historia, la geopolítica, la vecindad y las circunstancias económicas de ambas naciones que hay de migración de mexicanas y mexicanos hacia Estados Unidos y se ha conformado aquí una comunidad de cerca de 38 millones de personas, incluyendo a los hijos de padres mexicanos, se trata de una comunidad de gente buena y trabajadora que vino a ganarse la vida de manera honrada y que mucho aportado al desarrollo de esta gran nación.

A la vez “en México más que en ningún otro país del mundo viven y forman parte de nuestra sociedad un millón y medio de estadounidenses, de modo que estamos unidos más que por la proximidad geográfica, por diversos vínculos económicos, comerciales, sociales culturales y de amistad”.

“Cómo es los mejores tiempos de nuestras relaciones políticas, durante mi mandato como presidente de México en vez de agravios hacia mi persona y lo que estimó más importante hacia mi país, hemos recibido de usted comprensión y respeto, algunos pensaban que nuestras diferencias ideológicas habrían de llevarnos de manera Inevitable al enfrentamiento, afortunadamente ese mal augurio no se cumplió y consideró casi al futuro no habrá motivo, ni necesidad de romper nuestras buenas relaciones políticas y la amistad entre nuestros gobiernos, el mejor presidente que ha tenido México es Benito Juárez García como usted lo mencionó entenderse con el gran presidente republicano Abraham Lincoln, recordemos que este gran líder histórico estadounidense, el impulsor de la abolición, de la esclavitud nunca reconoció al emperador Maximiliano impuesto en México con la intervención del poderoso ejército francés.

“Ahora que decidí venir a este encuentro con usted presidente Trump, en mi país se desató un buen debate sobre la conveniencia de este viaje, yo decidí venir, porque ya lo expresé es muy importante la puesta en marcha del tratado, pero también quise estar aquí para agradecerle al pueblo de Estados Unidos a su gobierno y a usted presidente Trump por ser cada vez más respetuosos con nuestros paisanos mexicanos,

“A usted presidente Trump le agradezco su comprensión y la ayuda que nos ha brindado en asuntos de comercio, petróleo así como su apoyo personal para la adquisición de equipos médicos que necesitábamos con urgencia para tratar a nuestros enfermos del COVID-19, lo aprecio, es que usted nunca ha buscado imponernos nada que viole o vulnere nuestra soberanía, en vez de la doctrina Monroe usted ha seguido en nuestro caso el sabio consejo del ilustre y prudente George Washington quién advertía que las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos, usted no ha pretendido tratarnos como colonia, sino que por el contrario, honrado nuestra condición de nación independiente.

“Por eso estoy aquí para expresar al pueblo de Estados Unidos que su presidente se ha comportado hacia nosotros con gentileza y respeto, nos ha tratado como lo que somos, un país y un pueblo digno, libre, democrático y soberano”.