Mario Ensástiga Santiago/Noticias y debate M3  

Morelia, Mich., 9 de agosto, 2021- La correcta lectura de la presente coyuntura política del país, es un asunto bastante complicado y polémico que inevitablemente ha generado y seguirá generando la polarización de la sociedad mexicana, entre las familias y personas, la lucha ideológica tiene como basamento la formación social, económica, cultural y del entorno en el que cada quien crece y se desarrolla.  

La presente coyuntura política de México tiene como escenario general la disputa de 2 proyectos de sociedad, país y nación, entre los que apoyan la 4t y los que la combaten, quienes defienden la 4t por sobre todo y en consecuencia su razonamiento en no pocos casos merodea los límites del fundamentalismo, de que todo lo que hace el gobierno y dice AMLO por principio es lo correcto, y todo los males que padecemos es por culpa de los neoliberales, en la otra esquina, los detractores de la 4t que no pierden la oportunidad para calificar o descalificar todo lo que haga, diga, y todo lo que no haga y no diga el presidente de México.  

Esta constante polarización ideológica y política no posibilita ver y analizar de manera seria, objetiva y realista el diagnóstico de la presente coyuntura, por ende, no se asoman visos de buscar por el bien de México un pacto entre las principales fuerzas políticas, económicas y sociales, que busquen salidas para superar las crisis, sanitaria, económica y social que nos embarga; ésta situación es bastante comprensible y lógica por los irreconciliables intereses de clase en disputa.  

En medio de éstos vericuetos pienso que lo más razonable y sensato debiera ser una lectura y análisis, crítico, autocrítico y propositivo de la actual coyuntura política de México 2021, por obvias razones me interesa de sobremanera que esto pudiera suceder ya en ese gran y extraordinario bloque social que lamentablemente observo está disminuyendo en apoyo a la 4t para poner en línea su perspectiva y viabilidad política 2021-2024.  

Preocupantemente se han empezado a hilar varios acontecimientos en contra del curso ascendente de la 4t, que debieran preocuparnos de fondo y actuar propositivamente en consecuencia, principalmente quiero destacar que en las elecciones del pasado 6 de junio pese a que se incrementaron posiciones de representación popular como la mayoría absoluta en la Cámara Baja; en 11 de 15 gubernaturas de las entidades federativas; se tendrá mayoría en 17 de 32 legislaturas locales y prácticamente se duplican los gobiernos municipales abanderados por MORENA al alcanzar el triunfo de 658 de los 2455 municipios del país. Es un hecho numérico que la 4t disminuyó globalmente en el 2021, aproximadamente 10 millones de votos respecto al 2018.  

En la consulta de enjuiciamiento a servidores públicos, entre ellos a la expresidentes de México por sus ya consabidas corruptelas, las cosas resultaron bastante mal para la 4t, este primer ejercicio nacional de democracia directa que a decir verdad, originalmente no se planteó pensando en que sólo participarían el 7 por ciento de la lista nominal de 93,671,697 personas, ésta evidencia clara y contundente, al final de cuentas los resultados concretos ahí están; otro acontecimiento son las estadísticas respecto al aumento de la pobreza en México que acaba de dar a conocer el INEGI; son situaciones que no debieran ser vistas a la ligera y culpar de todo a los neoliberales.  

En marzo del próximo año, se va a celebrar la consulta al pueblo de México en torno a la revocación o afirmación del mandato de AMLO, francamente en ésta perspectiva veo que sería muy doloroso un resultado negativo, revés histórico y estratégico para el futuro de la mayoría de pueblo, en conjunto para las fuerzas democráticas, de izquierda y progresistas de México, por lo que considero que todas estas expresiones sociales, económicas y políticas, debieran como coloquialmente se dice “ponerse las pilas”.  

Veo cada vez más claro situaciones con sus evidentes diferencias y particularidades, lo que le ha sucedido a las izquierdas latinoamericanas que han alcanzado el poder político nacional en décadas pasadas, por mencionar las experiencia de Lula en Brasil, Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia, como los casos más emblemáticos, con estos razonamientos es tiempo de hacer un serio balance y análisis, insisto, crítico, autocrítico y propositivo, tarea nada fácil, pero la situación así lo amerita.  

Frente a estos escenarios, el movimiento social y popular del país se encuentra disperso y debilitado, la sociedad civil organizada, de igual manera, aún el vigoroso movimiento de las mujeres no logra incidir de manera más clara para inclinar la balanza a escenarios más positivos para el país, al final de cuentas el ascenso organizativo de la sociedad sería a favor de la continuidad, fortalecimiento y consolidación de la 4t., de mejorar las perspectivas y escenarios del plebiscito de revocación de mandato en el 2022 y la renovación de la presidencia de la República en el 2024.  

La gran ausencia en la ruta de la 4t, es la presencia del movimiento democrático popular, que no se ve que esté acumulando fuerzas y formando nuevos cuadros políticos capaces de confrontar los constantes embates de la derecha, es más que evidente que no basta con tener el gobierno, hacer muchas obras públicas de infraestructura social, que es condición para trascender operar políticas públicas para el fortalecimiento de un amplio y vigoroso movimiento popular.  

Con estos decires, sin duda, es necesario re-lanzar la 4t, para ello es condición ejercer la “autocrítica con lealtad”, para mirar con objetividad dónde están fallando el gobierno federal, Morena como apartido y movimiento, y las diferentes fuerzas sociales, patriotas y progresistas, para corregir el rumbo; de lo contrario los escenarios serán cada vez más adversos y el proyecto de la Cuarta Transformación de la República podría tener un desenlace no deseado, como sucedió en las otras 3 grandes reformas de nuestro país, la Independencia fortaleció el imperio de Iturbide; la Reforma a Porfirio Díaz y la Revolución Mexicana de 1910-1917 a Venustiano Carranza.  

Los gobiernos que apoyan al pueblo y mejoran su situación material, si no va acompañado de políticas públicas para potenciar su conciencia y organización, genera supeditación acrítica y desmovilizadora, situación que, sin ser el objetivo, favorece al viejo régimen de la concepción clientelar y corporativa del partido de estado, es decir la vieja práctica del PRI-Gobierno.  

No olvidemos que las verdaderas revoluciones modernas no la hacen los gobiernos ni los partidos políticos, las hacen los pueblos conscientes, organizados y participativos, es decir la sociedad civil; no debemos abrir paso a gobiernos tecnócratas burocratizados, aun cuando sean eficientes y eficaces en el manejo honesto de los recursos públicos, buenos administradores y prestadores de servicios básicos, pero sin ir al fondo, a lo sustantivo, a la transformación de las estructuras mentales de los individuos y estructuras organizativas de la sociedad. Dicho de otra manera, es necesario plantearse seriamente ir más allá de lo plantea Morena y la 4t, para ir más allá del 2024. Es necesaria una revolución democrático popular y cultural, liderada y conducida por dirigencias colectivas y democráticas que manden-obedeciendo.