José K/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 12 de marzo, 2019.-En un país medianamente honesto no es posible que dentro de los penales haya armas de fuego o cualquier otro instrumento que pueda causar daño. Más aún cuando se considera de alta seguridad o de alto impacto. El problema es nacional.

Este lunes fue designado como director del penal David Franco Rodríguez, mejor conocido como Mil Cumbres, Alberto Padilla Ontiveros, luego de que el pasado 9 de marzo fuera ultimado Juan Carlos Almazán, El Licenciado, quien fuera uno de los subalternos de Enrique Plancarte, El Kike,  líder de Los Caballeros Templarios, abatido en abril de 2014.

Fue dentro del penal considerado como de alto impacto, además de El Licenciado fueron lesionados  dos tipos identificados como Ulises y Alberto, informó la Fiscalía General del Estado.

Desde el mismo 9 de marzo fue destituido el director de esta cárcel Alejandro Tavera, ubicada a 12 kilómetros de Morelia, por la carretera a Mil Cumbres. Después del crimen la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y funcionarios de la Secretaría de Gobierno realizaron un recorrido para la detección de armas.

Han habida batallas campales donde internos de los penales cuentan con combustible para incendiar a sus adversarios; así como armas de todo tipo. No será fácil  desterrar esta realidad sobre todo porque hay vicio de muchas décadas, donde el personal de los penales está involucrado en todo tipo de corrupción, porque al interior de las cárceles se venden y se consumen drogas.

Seguramente se requiere de toda una reestructuración del manejo de los penales, y un control absoluto del personal de los mismos. Veremos a ver qué pasa en los próximos años,  para ver si es posible cambiar una triste realidad de todo lo que implica el sistema de justicia.