Fernando Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

CDMX, 17 de enero, 2019.- Resultó celebre la frase “no es mi fuerte la venganza” que acuñó durante su campaña Andrés Manuel López Obrador cuando le preguntaron si estaría dispuesto a perdonar y fumar la pipa de la paz con Enrique Peña Nieto, ex presidente de México.

En su momento, el discurso parecía reconciliador y digno de un buen político, no obstante, en estos días la frase aparece desprovista de sentido social cuando escuchamos las múltiples denuncias por actos de corrupción realizados en el sexenio de Peña Nieto.

La más reciente acusación se difundió a través de la prensa nacional, la cual señala que el cártel de Sinaloa financió la campaña electoral de Peña Nieto en 2012 y una vez electo presidente, el grupo criminal entregó 100 millones de dólares en efectivo, así lo declaró Alexander Cifuentes Villa, ex colaborador de Joaquín El Chapo Guzmán Loera, en el juicio que se le sigue al capo sinaloense en un tribunal federal de EU.

Sin duda, las acusaciones fueron desestimadas por los que en su momento fueron colaboradores cercanos al ahora ex mandatario, sin embargo, este caso merece por lo menos el inicio de una averiguación previa, pues los mexicanos pueden perdonar mas no exculpar a alguien que presuntamente cometió un posible delito.

El mensaje de López Obrador deberá reorientarse y no dar cobijo a ningún delincuente, sea líder sindical o político, pues de lo contrario estaría aceptando que en nuestro país se puede transgredir la ley y saquear el patrimonio de los mexicanos con plena impunidad.