Alexander Katzowicz/Noticias y Debate M3

CDMX, 1 de noviembre, 2019.-Me encuentro con una ex que me dice “Alex, tu instagram, por favor, vos das para mucho más, con todo tu talento… no es serio”.

¿Qué sería “serio”?

Los parámetros se han vuelto no borrosos, sino infinitos.

Una chica que menea las nalgas y tiene 2 millones de views, sale en películas, tv, se comenta lo que ha dicho ese par de glúteos en la prensa- Eso no es serio a mí entender. No obstante, se convierte en “trending topic”. Y si en vez de 2 millones de views son 200 millones, tendrá influencia sobre el mismísimo presidente del país adonde se aloje y cobrará fortunas por mostrar marcas de calzones, cremas, aguas con sabor a pepino… Da igual si uno menea el rabo, ignita sus flatulencias, canta a Verdi eructando en el original, eyacula cacao con un gadget en los testículos, o sabe de memoria cada versículo desde Génesis hasta el Apocalipsis.

Se han impuesto las matemáticas. Las digital analytics. Si tus cantos gregorianos al ritmo de tus flatos hace feliz a millones de personas, habrá empresas que te paguen por mostrar la crema idónea para el cavado de la zona cantora. Inclusive lo más condenable, el asesinato, se ha convertido en algo que se graba y se luce en vivo. Se luce en cualquier red social. Porque quien manda es la red. Los demás somos pececillos en ella, algunos más gordos que otros.

La “seriedad”, como tal, se ha atomizado y reina la relativización de todo- hermana de la ignorancia.

Así que esta mañana me levanté contento después de echar unos buenos polvos, empecé a bailar y me dije al mirarme al espejo: ¿por qué no un videíto y subirlo a instagram?

Los que no saben bailar, los que no aprecian la salsa, los snobs, los pretenciosos, los “serios”, los “intelectuales”, los aburridos, los sosos, todos ellos casi casi que se ofenden ante 25 segundos de baile improvisado, solo y sin música. ¡Pero claro, en boxers!

Tremendo pecado que tenga una suculenta verga. He pensado más de una vez en hacer porno. Pero porno del bueno, con buenas historias, buena producción. Le metemos algunos “conceptos” de moda (alguna tendencia política en alza de alguna minoría), nos “blindamos” mediáticamente, entramos al nicho de festivales, de premios, se trata de arte-porno y no la mera y vulgar acción del mete-saca, como decían los personajes de Kubrick en su legendaria Naranja Mecánica.

Bailar es una alegría, un canto a la vida. A mí me encanta bailar en pelotas en mi casa, a solas o acompañado, unas buenas salsas de Roberto Roena, Héctor Lavoe, Willie Colón, Los hermanos Lebrón, Cheo Feliciano… hasta me gusta bailar Reggaeton. Es que no entiendo los prejuicios de la gente. Se supone que ser “serio” es hablar sólo sobre la quema del Amazonas, las brutalidades del presidente chileno, colombiano, ecuatoriano, muertes en Hong Kong, bosques siberianos ardiendo… ¿no ven que se acaba el mundo en nuestras propias narices?

Aprovechen para fornicar, para hacer el amor, para hacer ese trío soñado, para amar, para gozar, que mientras leemos estas líneas destrozan el jardín botánico en Asunción, se queman bosques en California, en África… y me dice mi ex que cuide el diseño… Así tiene el cerebro achicharrado de marketing y frivolidad conceptual. Demasiada forma en la imagen, un contenido laxo, endeble, que satisface a mentes no lectoras y la gente que quiere simplemente existir, reír, y no pensar en el plástico que ingiere en cada crustáceo que se zampa o en la soja trans conque alimentan las vacas que son la principal fuente de contaminación. No. Salsa en boxers y a cappella. Qué poco serio. Nicanor Parra, como iba de poeta, y no de putero a secas, hacía odas y cánticos a su verga. El formato poesía le exoneraba del oprobio. En el texto es más fácil que en video.

Y hablando de pelotas, cierro evocando al sacro San Martín, que dijo que si de ropa carecieran en la guerra “andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada.”

@elagujeroazul