José K/Noticias y Debate M3  

Morelia, Mich., 11 de agosto, 2020.-La delincuencia organizada se sigue expandiendo por todos los rincones de México. Muchos criminales brincan de Michoacán a Guanajuato, de Jalisco a Colima, del Estado de México a la capital del país, y en su lucha por las plazas de la droga han ultimados a cientos de personas inocentes.  

Los siete albañiles asesinados el pasado 7 de agosto en Jerécuaro, Guanajuato eran originarios de los ejidos El Rosario y San Luis, en la zona de la mariposa monarca, según sus familiares habían sido contratados para trabajar en una obra en Querétaro.  

Autoridades del municipio de Ocampo informaron que cuatro de las víctimas eran del ejido El Rosario y tres del vecino ejido de San Luis. Tres de ellos fueron identificados como los hermanos Eleazar de 17 años, Víctor Hugo, de 19 y Marco Antonio Mondragón de 27; de los otros cuatro solo se supo que les decían José Ángel, Alberto, Efraín y Rigoberto, quienes fueron baleados y arrojados a un costado de la carretera que comunica Jerécuaro con Apaseo el Alto, a la altura de la localidad del Fresno, Guanajuato.  

Se cree que los trabajadores de la construcción fueron interceptados por sujetos armados en la carretera a Querétaro cuando iban a bordo de una camioneta. Cabe señalar que en esa región de Guanajuato ha sido controlada por el grupo delictivo Cartel de Santa Rosa de Lima.  

Seguramente en el corto tiempo habrá crimen organizado, con mucha presencia, en Querétaro como ya lo hicieron en el Estado de México y en la capital del país. Mientras los tres órdenes de seguridad de gobierno estén involucrados en actividades ilícitas la situación seguirá siendo cada vez más delicada y caótica.