Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 2 de febrero, 2020.- Hoy domingo inició el nuevo año purépecha. En la comunidad de Capacuaro, municipio de Uruapan, la noche de este sábado se prendió el fuego nuevo. Hubo preocupación de los habitantes de decenas de pueblos que año con año se suman al festejo, debido al incendio de vehículos de este viernes en esa región que protagonizó la delincuencia organizada.

La tarde del sábado 1 de febrero, arribaron a Capacuaro aproximadamente 200 personas que cargaron con el fuego viejo (pequeña fogata) durante dos días, desde la comunidad de Cuanajo, municipio de Pátzcuaro. Luego comenzó la fiesta: el juego de pelota; bailes tradicionales y no faltaron las pirecuas que son parte de la música tradicional purépecha.

A las 23:30 horas inició el encendido del año nuevo y se empezó a extinguirse el fuego del año viejo. Hasta el cierre de la edición no hubo incidentes en las carreteras de esta región del municipio de Uruapan. En la plaza de Capacuaro se dieron cita unas 6 mil personas de más de 40 comunidades de las regiones lacustre, Meseta y Sierra.

El integrante del consejo de la ceremonia del año nuevo purépecha (Kurhíkuaeri K’uínchekua), Pavel Guzmán, comentó que los incidentes presentados este viernes en las carreteras aledañas a la cabecera municipal de Uruapan inquietó a las más de 40 comunidades participantes. “Hasta la tarde de este día las carreteras de esta zona han estado tranquilas, y esperamos que la quema de vehículos, de este 31 de enero, no intimiden a los pueblos que normalmente se suman al festejo del año nuevo purépecha”, y así fue, la fiesta transcurrió en calma.

Señaló también que algunos líderes están molestos porque el alcalde de Pátzcuaro, Víctor Báez y el ayuntamiento de Uruapan pretenden “colgarse” de esta ceremonia que se basa en tres principios fundamentales: “no se permite la intromisión de los partidos políticos, ni la participación de las religiones occidentales o la intervención de instituciones gubernamentales o privadas. Es una celebración originaria, autónoma e histórica del pueblo purépecha”.

Pavel Guzmán, organizador de la ceremonia del fuego nuevo (cargador) en la comunidad de Jaráhuaro, municipio de Erongarícuaro, comentó que este tipo de actividad es por la recuperación de las raíces p’urhé en lo político, económico, social, educativo, cultural y espiritual, elemento generador de orgullo e identidad frente al mundo mestizo.

“La celebración del año nuevo purépecha se remonta a los años de 1979-1982, cuando 10 estudiantes del Programa de Formación Profesional Etnolingüística en el Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe (CREFAL), estudiaron los fundamentos históricos, espirituales y simbólicos de la sociedad prehispánica de Michoacán, con el objetivo de generar una investigación que promoviera el sentimiento de unidad entre los p’urhépecha de las distintas regiones y comunidades”, comentó Pavel Guzmán.

Es así que la celebración del Kurhíkuaeri K’uínchekua, se celebró por primera vez en el año de 1983, en las yácatas de Tzintzuntzan, con un grupo aproximadamente de 50 personas, con la finalidad de fortalecer la cultura p’urhépecha y crear una conciencia de pertenencia, así como de fomentar la idea de luchar contra la comercialización y folclorización de la cultura indígena.

“La presente ceremonia da continuidad a la concepción de mundo y de tiempo que mantenían los antiguos p’urhépecha. Análogamente a otros pueblos mesoamericanos, el p’urhé contaba con sistemas de medición del tiempo ancestrales, por lo menos existían cuatro calendarios prehispánicos p’urhépecha: a) Calendario Solar, que era de 18 meses, cada uno compuesto de 20 días, a cuya cuenta total se agregaban 5 días aciagos o funestos. b) el Calendario Agrícola Lunar, dividido en 9 series de veintenas, componiéndose con el ciclo de Venus con los 13 primeros meses solares. c) Calendario Astronómico, determinado por los movimientos celestes. d) Calendario Ritual, que se desarrollaba en los 18 meses del calendario solar con días primarios de festejo rituales, se celebraban un total de 18 fiestas ceremoniales, así lo escribió Pablo Alarcón en: Etnología de los indígenas P’urhépecha.

Entre las 38 comunidades donde ha habido la celebración del año nuevo purépecha se pueden mencionar: Tzintzuntzan; Nurío (1985); Angahuan (1987); Pichátaro (1988); Cocucho (1993). Cherán (2001); San Juan Nuevo Parangaricutiro (2003); Caltzontzin (2005); Chilchota (2009); Nahuatzen (2013); Arantepacua (2016); Cuanajo (2019) y Capácuaro (2020).

Sin duda la proliferación de bandas del crimen organizado en las regiones purépechas preocupa a los pueblos originarios, porque los delincuentes han causado daño en pueblos como Cherán, Nahuatzen, Paracho, Uruapan, Pártcuaro, entre otros. Dicen que ya no hay comunidad indígena, por pequeña que sea, donde no vendan droga y arriben periódicamente grupos de delincuentes. (Con información de La Jornada)