Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 6 de abril, 2020.- Este año no he escuchado como en los anteriores,  a tantas personas quejarse por el Horario de Verano.

Este domingo, como desde hace 24 años, hemos tenido que adelantar una hora el reloj, sólo que en esta ocasión las condiciones son totalmente distintas a lo que ha sido en casi un lustro que se implementó la medida.

Siempre que se acerca o llega el día del cambio de horario, desde 1996, las quejas son numerosas, que si es algo innecesario, que si no se ve un ahorro real de energía, que si nos roban una hora de sueño, que si muchas personas llegan tarde a sus compromisos, etc.

Pero este domingo no fue igual que los otros, pues el cambio de horario se dio en plena contingencia sanitaria por el Coronavirus Covid-19, en el que, al menos en teoría, todos estamos encerrados en nuestras casas para prevenir el contagio.

No hubo quejas por llegar tarde pues ¿a dónde?, ni porque alguien perdió el vuelo o porque dormimos una hora menos. Pues es que no teníamos que levantarnos temprano a pesar de que hoy podría decirse que nos han quitado un día entero de sueño en todos estos años.

En nuestro país, en 1996 se implementó tal medida durante el gobierno del entonces presidente Ernesto Zedillo, y se ha mantenido hasta la fecha, a pesar de que cada año surgen protestas y voces que alertan de que se trata de una estrategia sin sentido, que ocasiona más malestares que beneficios.

Sin embargo, sigue prevaleciendo un gran escepticismo en cuanto a los ahorros de energía que esta medida tiene. En todos estos años, el gobierno no ha podido convencernos de las bondades que se supone tiene el horario de verano. La diferencia es que este año, las protestas han sido rebasadas por la contingencia sanitaria.