Miss Editoriales/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 30 de noviembre, 2019.- La violencia en contra de las mujeres, como muchos otros problemas que prevalecen en nuestro país, es difícil de erradicar si prevalece la impunidad, la falta de castigo a quienes cometen tales delitos, a quienes los protegen, los solapan o los ponen en libertad.

Por eso es una buena señal que el Poder Judicial haya suspendido de sus funciones a los jueces de control que permitieron poner en libertad al presunto asesino de Abril Pérez Sagaón, quien fuera su pareja, y que previamente lo había denunciado por violencia y amenazas. Lo malo es que la medida haya sido implementada demasiado tarde.

Abril Pérez fue asesinada por impactos de bala el 25 de noviembre frente a sus hijos. La mujer había denunciado a su expareja, Juan N.,  por amenazas y, en enero de este año, por intento de homicidio. El hombre fue procesado por tentativa de feminicidio, se le dictó prisión preventiva oficiosa y, tras una reclasificación del delito al de violencia familiar, fue liberado el 8 de noviembre.

Luego del revuelo que el caso tomó en la opinión pública, el Poder Judicial decidió suspender a  los jueces de Control Federico Mosco González y Luis Alejandro Díaz, quienes al reclasificar el delito que mantenía en la cárcel a Juan Carlos “N” permitieron que saliera libre.

En un comunicado firmado por Rafael Guerra, magistrado presidente del Poder Judicial y del Consejo de la Judicatura capitalina, se menciona que ante el feminicidio de Abril “el Poder Judicial de la Ciudad de México se suma a la indignación social y ratifica su compromiso de actuar con perspectiva de género y contra toda violencia contra la mujer, sin menoscabo de la independencia judicial y la autonomía de las y los juzgadores”.

Los jueces estarán inhabilitados hasta que concluya el análisis de lo actuado en torno al caso y que antecede a la muerte de Abril, el 25 de noviembre pasado.

En este caso, los jueces han sido suspendidos, pero el presunto homicida permanece en libertad.

Y es que la impunidad no radica únicamente en que el principal sospechoso esté prófugo, sino que desde que la mujer denunció que ella y sus hijos eran víctimas de violencia, amenazas e intento de asesinato, no le hicieron caso y, más aún, reclasificaron el delito para permitir que el acusado fuera puesto en libertad.

En efecto, es buena señal la decisión del Poder Judicial, así sería de esperarse que otros juzgadores se la piensen antes de ponerse del lado de los agresores; sin embargo, es una pena que Abril haya tenido que morir para que las autoridades voltearan a ver su caso y tomar medidas.