Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 21 de septiembre.-Este día 24 se cumple un año de la tragedia ocurrida en la cabecera municipal de Peribán, cuando se desbordó el río Cutio. Murieron al menos 11 personas, seis se desaparecieron, y en total  unas  120 familias resultaron  damnificadas.

Los familiares de las víctimas responsabilizaron a los dueños de las huertas de aguacate que prácticamente han arrasado con los bosques de las montañas para instalar huertas del llamado “oro verde”.

De acuerdo al censo, fueron destruidas parcial y totalmente 11 viviendas; unas 30 perdieron todo el mobiliario y al menos otras 60 tuvieron daños menores.

 Fueron casi dos kilómetros de la parte más baja de la ciudad los que fueron golpeados por la corriente. Al menos había   200 viviendas construidas al margen del río. Ahí han estado asentadas las familias más pobres como jornaleros agrícolas, cortadores de aguacate, prestadores de servicio, comerciantes.

Peribán es una ciudad de más de 40 mil habitantes. Produce aguacate de exportación y otros cultivos de alto rendimiento.  Está sólo a 10 kilómetros  de Los Reyes, municipio agrícola de alto nivel.

La destrucción de los bosques no solo genera escasez de agua, erosión de los suelos y deslaves. Habría que sumar la proliferación de huertas de aguacate, fruto que produce cantidades enormes de hojas, que junto con las ramas de los pinos bloquean los cauces naturales del agua. Con la alta presión del agua y la acumulación de desperdicios en los canales y arroyos, se produce en bajadas de agua con alto potencial, que arrasan con viviendas sin mayores obstáculos. Eso ocurrió en Peribán.

A un año de la tragedia no pasó nada. Los productores de aguacate continúan con el negocio, finalmente se trató de un desastre natural. Este es el país en el que vivimos, y no han conciencia de las consecuencias que están arrasando con el medio ambiente, y de paso con personas que tienen la desgracia de vivir en lugares de alto riesgo como en los márgenes de un río.