Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 3 de enero, 2020.-El próximo mes se cumplirán siete años de la fundación de grupos de autodefensa en Michoacán. Algunos se preguntan qué fue de los liderazgos de cientos de personas armadas que se levantaron en contra de la delincuencia organizada. Algunos de esos líderes  han sido considerados verdaderos héroes.

Según Hipólito Mora, fundador del grupo de autodefensas de La Ruana, municipio de Buenavista, de varios de esos ídolos de plástico no queda nada.

Pitufo privilegió sus intereses

Estanislao Beltrán, Papá Pitufo, de quien se dice se encuentra en El Paso, Texas, donde vive con sus hijos. Es oriundo del poblado de División del Norte, municipio de Buenavista. Allí cultivaba limón. Fue acusado de haber traicionado al movimiento, primero, porque entregó a las autoridades a más de 100 integrantes de un grupo de autodefensas de Caleta de Campos, a quienes estuvieron a punto de ultimar.

También porque negoció con el entonces comisionado para la Seguridad de Michoacán, Alfredo Castillo, en mayo de 2014, cuando no sólo entregó las armas, sino que se convirtió en parte de la llamada Policía Fuerza Rural. Sin contar que traicionó a su compadre Hipólito Mora porque Estanislao se deslindó de él cuando fue detenido.

El Americano, desaparición extraña

En tanto, El Americano se levantó en armas contra el cártel de Los caballeros templarios días después de que lo hicieran en La Ruana y Tepalcatepec (24 de febrero, 2013). En entrevista parecía una persona tranquila; las personas que lo seguían mantenían tomada la presidencia municipal de Buenavista y una guardia alrededor de la plaza.

Después de que el Ejército desarmó a la gente de Hipólito Mora y de que Alfredo Castillo dejó el cargo de comisionado para la seguridad en Michoacán, El Americano desapareció, porque había órdenes de aprehensión en su contra y porque se le relacionaba con la delincuencia organizada.

Algunos aseguran que aprovechando la doble nacionalidad, El Americano o Simón huyó a Estados Unidos; sin embargo, ex autodefensas de esta región están convencidos de que Torres fue ultimado a tiros en Colima, saliendo de un bar. Él era parte de la delincuencia organizada o al menos hacía trabajos para los hermanos Sierra Santana, fundadores del grupo delictivo conocido como Los Viagras.

El Comandante Cinco, el estratega

Aunque nadie lo reconoce, Alberto Gutiérrez, el Comandante Cinco fue el principal estratega de los grupos de las regiones de Tierra Caliente. Comenzó en Tepalcatepec y luego encabezó el avance de grupos de autodefensa en esa zona. Tuvo su base en la población de Parácuaro. Siempre comentó que José Manuel Mireles fue designado vocero de los grupos de autodefensa porque era el único que sabía hablar bien.

Integró un clan importante de autodefensas formado por Papá Pitufo, El Americano, El Burrito y otros que habían sido parte de Los templarios. Fue parte del selecto grupo G250, que se encargó de perseguir a líderes delincuenciales como Servando Gómez, La Tuta; Enrique Kike Plancarte; Luis Daniel Sánchez, El Tucán; Francisco Galeana, El Pantera, y Nazario Moreno, El Chayo, entre otros, que fueron arrestados o ultimados.

El Cinco decidió regresar al cultivo de limón y a la crianza de caballos en esa región, entre Tepalcatepec y Jalisco. Se deslindó completamente de la lucha de autodefensas y de lo que ocurría en torno a ella.

Mireles, de luchador a funcionario

El médico militar José Manuel Mireles es actualmente delegado en Michoacán del Issste, pero ahora, más que por su participación como líder de grupos de autodefensa, es conocido por sus declaraciones misóginas, luego de referirse a las mujeres como “nalguitas” y a las derechohabientes que viven en unión libre como “pirujas”.

Mireles fue detenido en junio de 2014 y estuvo en prisión casi tres años. Hay voces que aseguran que no fue porque portara armas de uso exclusivo del Ejército, sino porque no acató la orden de entregarlas en mayo de ese año. Tras salir de prisión, Mireles se convirtió en activista. Algunos ex miembros de autodefensa afirman que también estuvo involucrado con grupos delictivos; no obstante, durante su tiempo en la cárcel no hubo una acusación formal por ese delito.

Cemeí y la farsa del atentado

Según testigos, hace unos 10 días que vieron al ex líder de autodefensas de Santa María Ostula, municipio de Aquila, Cemeí Verdía Zepeda, en el centro de Morelia. Caminaba como si nada, y no había huellas de que hubiese sido herido de bala.

El pasado 29 de noviembre trascendió que Verdía había sido víctima de un atentado que lo mantuvo entre la vida y la muerte. A decir de sus familiares, el ex líder de autodefensas estaba en su huerta de papaya cuando fue baleado, presuntamente por un solo agresor que habría utilizado una calibre 25.

Sobrevivió a dos atentados perpetrados por bandas criminales, después de que en 2013 creó una guardia comunal. Estuvo preso en dos ocasiones, acusado de utilizar armas de uso exclusivo de la milicia y también por homicidio, cargos que fueron desvanecidos.

En diciembre de 2014 y mayo de 2015, Verdía sufrió dos emboscadas. La segunda generó una movilización que terminó con la muerte de cuatro de los cinco presuntos agresores, a quienes sus compañeros mataron.

Hipólito, bajo amenaza

Hipólito Mora, quien fundó el grupo de autodefensas en La Ruana, el 24 de febrero de 2013, después de haber combatido a la delincuencia organizada, asegura que constantemente recibe amenazas de muerte de criminales. Sigue trabajando en su huerta de limones.

Mora nunca Salió de La Ruana porque desconfiaba de grupos de autodefensas que habían sido infiltrados por la delincuencia. Fue enviado a prisión dos veces, por capricho de Alfredo Castillo. En la lucha perdió a su hijo en manos de la gente de El Americano. Es sin duda uno de los ex líderes de autodefensas más congruentes.

Los ex líderes de autodefensas siguieron diferentes caminos, pero ahora a casi siete años de que iniciaron la lucha, la situación en materia de seguridad y violencia se ha complicado aún más, no obstante que estos grupos de civiles enseñaron que cuando la gente se organiza se puede defender al pueblo de todo tipo de criminales, a pesar de que el gobierno que encabezó Enrique Peña Nieto careció del mínimo talento para haber sacado provecho de estos grupos, a los que finalmente persiguió,  desmanteló, envió a la cárcel, y criminalizó.