Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 16 de mayo, 2019.-La Ciudad de México es de locura. Miles y miles de personas caminan por las calles del centro de la metrópoli. Son ríos de gente. Millones de vehículos se mueven por todos los puntos de lo que fue el Distrito Federal. En casi todas las delegaciones hay cantidad de industrias.

Todos buscan el sustento, lo que fue la ciudad más transparente del aire es ahora un enorme mercado. La nube  de humo es cada vez más espesa y está ocasionando daños severos a la salud.

Pero lo más grave es que se siguen destruyendo los bosques y las zonas arboladas de la periferia de la ciudad. Tal vez para alguien que vive en una de las urbes más grandes del mundo no se percaten de lo que ocurre con las zonas forestales del sur, del poniente y de la región de Amecameca que colinda con los volcanes.

El doctor Mario Molina, premio Nobel y presidente del centro de estudios comentó puntos interesantes en el programa de Carmen Aristegui. El programa Hoy no circula no sirve de mucho; el cambio climático está elevando la temperatura, lo que provoca incendios en las zonas forestales; no se han controlado las partículas más pequeñas que dañan los pulmones, principalmente niños y personas mayores.

Se requiere de más recursos para combatir los incendios forestales y las lluvias ayudan opero no resuelven el problema.

Es impostergable buscar algunas salidas, porque no solo es la contaminación del aire, sino que ya hay escasez de agua. Se requiere de muchos recursos, pero les interesó poco a las administraciones anteriores que nunca se preocuparon del medio ambiente, no solo en la Ciudad de México sino en otras entidades del país donde han sido arrasados los bosques, donde se permitió la destrucción ambiental con tal de hacer buenos negocios.

Ya lo habíamos comentado, que tarde o temprano el destino nos iba a alcanzar, por la simple razón que hemos hecho muy poco por la naturaleza. Pero la gran ciudad, que sin duda cuenta con grandes atractivos turísticos, está colapsando poco a poco porque no está diseñada para albergar a tantos millones de personas. Sabemos de las necesidades y lo complicado que será resolver esta situación.