Ernesto Martínez Elorriaga/Noticias y Debate M3

Morelia, Mich., 12 de junio, 2019.- Este mes se cumplieron 82 años de que  arribaron al Puerto de Veracruz 264 niños y 162 niñas. Fueron recibidos por el entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río y su esposa Amalia Solórzano. Los pequeños perdieron a sus familias en la llamada Guerra Civil Española. Fue un gesto solidario del gobierno mexicano.

El 10 de junio  de 1937 llegaron a Morelia los 426 niños. Emeterio Payá Valera, era famoso por la paella que cocinaba: En su libro Los niños españoles de Morelia comentó del día que llegaron a la capital michoacana y de toda aquella pasarela humana. “Desde la estación hasta la escuela y a lo largo de todo el recorrido por la Avenida Madero (antigua Calle Real) todo el mundo volcado en una actitud que ninguno de nosotros ha podido olvidar nunca”

Fueron alojados en dos antiguos seminarios, transformados en colegios para niños y niñas. Dicen que las críticas de grupos opositores al general Cárdenas crearon un sentimiento de egoísmo en muchos niños morelianos,  porque se decía que  el gobierno había  recibido a niños españoles mientras en México  muchos niños padecían hambre.

Lo cierto es que los niños españoles permanecieron aislados en los internados, la mayoría de ellos pensaba que una vez terminada la guerra regresarían con sus familias, pero non fue así.

Concluida la administración de Lázaro Cárdenas, en 1940, la ayuda del gobierno fue reducida, en inicio de  1944  la escuela cerró sus puertas y fueron repartidos en casas hogares, y conventos –algunas de las niñas- y quedaron librados a su suerte, crecieron como pudieron, trataron de regresar o se afincaron definitivamente en México.

Cuando finalmente algunos pudieron regresar a España todo había cambiado. Un ejemplo fue Aurora Correa que llegó a México a los 11 años y 10 años después  se reunió con su familia con la que ya no pudo seguir viviendo y regresó a México. Algo similar ocurrió con Antonio Aranda, quien llegó a Morelia a los 10 años. Después de  15 años regresó a España a casa de su madre, pero no fue lo que esperaba y regresó a México en un barco carguero trabajando como ayudante de todo.

La mayoría de los llamados Niños de Morelia ya falleció. Todos se dispersaron. Algunos crecieron en la capital michoacana, otros se fueron a ciudades como  Puebla, Jalisco o la Ciudad de México. De muchos otros no se volvió a saber nada. Emeterio Payá murió hace apenas unos años, en Morelia. Su familia conserva  el restaurant de paella en la colonia Chapultepec.